Oraciones del Alma, Salmo 119: 1-16

Excelencias de la ley de Dios 
"Alef 1 Bienaventurados los perfectos de camino, Los que andan en la ley de Jehová. 2 Bienaventurados los que guardan sus testimonios, Y con todo el corazón le buscan; 3 Pues no hacen iniquidad Los que andan en sus caminos. 4 Tú encargaste Que sean muy guardados tus mandamientos. 5 !!Ojalá fuesen ordenados mis caminos Para guardar tus estatutos! 6 Entonces no sería yo avergonzado, Cuando atendiese a todos tus mandamientos. 7 Te alabaré con rectitud de corazón Cuando aprendiere tus justos juicios. 8 Tus estatutos guardaré; No me dejes enteramente. "  Salmo 119: 1-8 (RVR 1960)

Algo tan bueno y  confortable es andar  en los caminos de Dios.  Es muy asertivo que quien va por el camino de Dios muestra amor, porque el amor es un camino de perfección.
Puedo experimentar un gran gozo cuando pienso seguir este camino y aún más el poder cuando libremente decido guardar los principios y mandamientos de Dios.
Dios es bueno y quiere que lo busque de todo corazón. Se que él anhela que lo busque y vaya en pos de esa bondad.
Los principios y mandamientos son la Ley de Dios la cual no se inventó en los tiempos Moisés ni mucho menos en los de Adán y Eva.  Estos mandamientos Dios los estableció desde siempre y esta verdad me anima a obedecerlo y disfrutar de su bondad. La fidelidad de Dios me debe inspirar siempre a cumplir con sus mandamientos.
Maravillosamente tengo la certeza de que puedo vivir una vida victoriosa y confiada si tan solo cumplo sus mandamientos. Cumplir sus mandamientos es conocer perfectamente a Dios y obedecerlo. 

Algo que tengo claro en mi mente acerca de lo que me propondré hacer con mi vida, será un proceso que durará toda una vida, y lo veo como no como un simple camino, sino como el camino que Dios tiene para mí. Sin duda el estar consciente de que soy un ser humano que falló muchas y lo seguiré haciendo aún,  no reemplaza lo más importante como es mi actitud, humildad y deseos por aprender a cambiar y crecer.

Un Camino Excelente que seguir:

"8 Tus estatutos guardaré; No me dejes enteramente.  
Bet
9 ¿Con qué limpiará el joven su camino? Con guardar tu palabra.
10 Con todo mi corazón te he buscado; No me dejes desviarme de tus mandamientos.
11 En mi corazón he guardado tus dichos, Para no pecar contra ti.
12 Bendito tú, oh Jehová; Enséñame tus estatutos.
13 Con mis labios he contado  Todos los juicios de tu boca.
14 Me he gozado en el camino de tus testimonios Más que de toda riqueza.
15 En tus mandamientos meditaré; Consideraré tus caminos.
16 Me regocijaré en tus estatutos; No me olvidaré de tus palabras. "
Salmos 119:8-16 (Reina-Valera 1960)


Vivir conforme a la Palabra de Dios se  convertirá en la respuesta más lógica, consoladora, amable y profunda a mis dudas o inquietudes de mi alma. La Palabra de Dios es todo un tutorial de manejo para el corazón y  la vida en general, para abrir la primera lección primero se debe reconocer el poder de Dios y disponer el corazón para aceptarlo. Todas las demás lecciones durarán roda una vida,  el conocimiento y la lectura profunda serán las herramientas básicas y necesarias para ello.

Buscar a Dios de todo corazón se convertirá en una lucha personal íntima y entregada.   El primer enemigo que hay que enfrentar es el propio corazón de uno.  Mi corazón llamará al apasionamiento no al enfriamiento.

Mi memoria será un termómetro, mi deseo y gusto peculiar por conocer La Palabra de Dios la puedo medir con mi grado de memorización de los versículos bíblicos, pues en esta actividad hay alabanza continua para El Señor y un gozo muy fuerte.  No es el hecho de memorizar y ser un radioparlante sino que a Dios le agrada el tiempo que invierto pensando en él durante esa actividad.
 
Amar  a Dios es lo más perfecto y valioso que podamos hacer, pues, meditar y conocer su palabra es deleitarse en Dios, y esta es la profesión mejor pagada del mundo.